domingo, 11 de agosto de 2013

Una bella compañía

Una vez tuve un hámster, era la primer mascota que tuve. En realidad tuve que compartirla con alguien con quien solía vivir, así que no solamente yo lo disfrutaba. Además su diminuto tamaño y su personalidad neurótica le impedía expresar un afecto hacia alguno de nosotros, por más cariño y amor que se le haya dado. 

Hoy tengo una belleza de perra a mi lado (puedo decir que es MI primer mascota), he compartido un departamento con ella desde hace poco tiempo y en realidad ha sido una grata compañía. 

Solía no creer cuando la gente se refería a sus mascotas como parte de la familia, escuche a unos cuantos decir que les importaba más su mascota que nadie en el mundo. Equivocado estaba cuando pensaba eso. 

Ahora que la soledad inunda estas paredes, ha sido ella quien me ha acompañado, quien me festeja aunque sea el pararme de la silla, me escucha y me ha regalado momentos de diversión inmensurable. 

Una de esas noches en las que el llanto me invadía copiosamente (que son las más desgraciadamente), se acercó a mi y simplemente utilizo su lengua en mi rostro tratando de alentarme. Es impresionante saber lo perceptivos que son los animales, el amor que les entregas es bien remunerado en momentos así. Esa noche pude dejar de llorar para conciliar el sueño y me ánimo el corazón. 

Ella esta aquí a pesar de mi y mi mal carácter, de mis errores y mis desvaríos. Aquí esta haciéndome compañía, por algo pasan las cosas y si un día decidí rescatarla, ahora de que ella me esta rescatando a mi. 

Eres mi adoración Pelusa. Gracias por ser parte de mi familia, parte de mi vida. 





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