Cuando te mueves dentro del mismo circulo constantemente, sin oportunidad de intentar algo diferente (oportunidad que tu mismo te niegas). Te crees que lo único que conoces es lo que te dará resultados positivos en el camino. Te equivocas cuando quieres obtener resultados diferentes haciendo las mismas cosas.
Eres victima de un paradigma auto impuesto, lleno de repetición constante, como una canción que tienes en la cabeza por varios días y cuyos fragmentos continúan una y otra vez, solo porque es la única parte que te sabes.
Te aventuras a cambiar sin salirte de una zona de comfort a la que te aferras por culpa del miedo. No se trata de los demás, se trata de ti mismo cuando has sido el único culpable de tus desgracias. Temeroso y con razón, mas no es una excusa para no aventurarse a realizar saltos de fe.
Nada te garantiza el éxito, ningún esfuerzo es determinante a la hora de alcanzar una meta, solo queda la esperanza de que alguna de tus estrategias funcionen; cuando se agotan y cuando te das cuenta que no dan resultados es momento de hacer radicalmente cambios importantes en tu manera de actuar.
Has fallado en tantas ocasiones y decepcionado a quienes te rodean, cuando te miras de reojo y descubres que tu mejor esfuerzo no ha sido mas que regresar al punto donde empezaste. Aunque, siendo honestos, no regresas al mismo punto, a pesar de que se repita la historia. Es posible que te encuentres mas cerca o mas lejos de tu objetivo y es posible, si tu capacidad te lo permite, que el trago amargo te enseñe algo diferente y te ayude a alcanzar un punto de crecimiento diferente.
Después de todo, los pequeños pasos cuentan. Es como recorrer varios kilómetros a pie, al principio pareciera que la meta es inalcanzable y sin embargo, sigues avanzando, hacia adelante constantemente y cuando estas a un paso del final te das cuenta, te das cuenta que cada paso que diste fue importante porque sino hubieras dado por lo menos uno de los pasos que diste (con todo y sus tropiezos), ya no se trataría de un solo paso sino de dos, cinco, veinte, ciento cuarenta pasos.
Es momento de hacer y dejar de lamentarse, la responsabilidad se asume y los errores tienen su precio, pero lamentarse constantemente no te llevaran a ningún lado. Solo las acciones concretas te situaran en el camino correcto, que si bien dije ya no te garantiza el éxito, por lo menos te dejara el buen sabor de boca de que hiciste lo que te tocaba hacer y que ya no dependía de ti por completo.
Después de todo, así es cuando hablamos de una historia de dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario