sábado, 17 de agosto de 2013

Naranja mecánica

Hace ya mucho años que me encontré con esta joya del cine, fue en mis adolescencia cuando en una de esas etapas de búsqueda de identidad, me di a la tarea de volverme un "culto" en cuestiones de cine, pasaba las tardes rentando y viendo vídeos en VHS (si, todavía existían los VHS) de la gran parte de películas clásicas y de culto: americanas, británicas, francesas, mexicanas, brasileñas, etc. Fueron experiencias increíbles, disfrutaba en solitario de estas películas, tal vez por eso se me hace tan común acudir al cine solo. 

¿Cuál es el beneficio de esta tarea cinefila? 

A decir verdad no le se con exactitud, he tenido la oportunidad de tener conversaciones con muchas personas sobre etas películas, compartir mis impresiones, mis conclusiones, mis ideas, mi agrados y disgustos resulto en formas de comunicarse con los demás, conocer un poco de las personas que me rodean y compartir un poco de mi persona. 

Hace poco me dijo :"Me gustaría ver El Resplandor contigo, tu ves cosas en las películas que los demás no, ves más allá". Me impresiono esa observación,  me alegro tener un pretexto para reunirme con esa persona y también me alimento un poco el ego, pensé que el objetivo de mi búsqueda cinematográfica en mi adolescencia rendía su fruto: "Es una de las cosas que me gustan de ti" dijo. Cuanta maravilla pueden causar algunas palabras. 

La tarea quedo pendiente y hoy que me encuentro viendo esta maravillosa película de Kubrick, no puedo evitar en pensar que me encantaría verla con esa persona, así como tantas películas clásicas. No puedo evitar pensar en esa persona y en las cosas que no he podido compartir con ella. Es triste en realidad, así como cada día que pasa en mi vida, al final sigue siendo triste. 

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