En el amor, como en la amistad, al final todo se reduce a un gran salto de fe. Fe en el otro, fe en los dos, fe en el porvenir, fe en uno mismo. No hay error mas grande o mas pequeño, solo son errores y cada uno vale por si mismo. ¿De que depende que sean corregidos, perdonados, olvidados y/o comprendidos? Del otro y de uno mismo, del amor, del cariño, de la amistad, del grado de compromiso, de la capacidad para lidiar con el otro y aceptarlo como un ser perfectible.
Problemas siempre los abra, como siempre, en cada relación humana. El secreto es aprender a recibir al otro incluso desde su incapacidad. Al menos creo que de eso se trata el amor. La confianza se rompe, se destruye, se olvida, se omite. No siempre con intención de lastimar, a veces solo pasa por error. La confianza también se construye, se busca, se otorga, se gana, se cuida, se recupera. No siempre con los mejores resultados al final de cuentas.
Hay que saber diferenciar lo que le pertenece a cada uno y lo que no le pertenece a los demás. No se trata de asumir toda la culpa, tal vez la palabra ni siquiera sea culpa, cada uno hace lo que puede desde su postura. Se trata de saber separar lo que a cada quien le toca, no es cuestión de enseñarle al otro a asumir, nunca ha sido la tarea pendiente. Con lo que uno se queda es con uno mismo, y no queda mas que aprender a lidiar con sus viles equivocaciones.
¿Que me duele mas en este momento? Tal vez la idea de que lo malo termino pesando mas que lo bueno. Me dijeron un día que eso no convierte a lo bueno en algo falso. Pero eso claro, no siempre calma los pensamientos propios, no suele aliviar la pesadumbre de un trágico suceso.
Todo pasa por un motivo, dicen. Creo. Soy un hombre mas bien optimista, y que ese optimismo me haya hecho azotarme contra el piso mas de una vez no me hace ser menos de lo que soy en esencia. Optimista. Porque confió que vendrá lo mejor, que las cosas tienen solución, la terrible carga del optimismo en mas de una ocasión me ha fortalecido, aunque no siempre lo haya querido.
Soy un sujeto que es severo consigo mismo, en extremo. Me castigo mas que lo que los demás podrían. Pero suelo ser también el mas indulgente cuando se trata de perdonarme a mi. No me quedo la amargura, me guardo la experiencia, me guardo la idea de poder sentir, mas allá de lo que nunca imagine, la posibilidad de sentir lo que mucho tiempo me negué, se me queda el suspiro, la miel en los labios, la textura de tu piel, la mirada coqueta, la sonrisa perfecta. Me quedo la pasión y el amor que al final jamas desaparece, tal vez solo se transforma, oí decir a una amiga. Con lo que uno se queda también es con el esfuerzo que se hizo, con los logros y los aciertos, con los besos y con los "te amo".
Separar los pensamientos de las pasiones y el raciocino de la emoción, no hace que se anulen entre si. Si, hoy estoy tranquilo, mañana quien sabe. No, no deja de doler por mas que este camino siga avanzando. Claro que siempre sera a delante. El "Cangrejaso" como diría una amiga, tiene su utilidad pero no su permanencia en una vida que he decidido retomar.
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