Que ni la lluvia y el frió me quiten las ganas de dormir. Por que así es como me siento en el porvenir. Lejos de lo conocido, cotidiano en lo oculto. Uno se crece día a día, atrincherado solo y con contadas balas, las mas que fallan el tiro aparentemente certero.
Si fuera soldado sería el primero en morir. No por lo encarnecido de la batalla sino por la falta de paciencia, esperar a que me llegue la guerra a los pies nunca fue mi estilo. Claro que, tampoco me iría sin llevarme un par conmigo, es lo menos para honrar el camino hasta un lugar extraño y desconocido. Con honor dirían los que saben del honor.
Morir no seria sencillo, tampoco lo es vivir según he oído. Aunque de verdad podría decirlo por experiencia propia, como todos claro. Nunca he conocido a alguien al que la vida le sonría en todo momento. He conocido los que se pierden en el camino y los que siempre logran salir adelante, muy a pesar de lo que se les ponga enfrente. Me gusta pensar que me compagino con los segundos mas que los primeros y eso que, sin importar la compatibilidad, creo que me rodean algunos "perdidos".
Y eso es bueno, en principio, al menos eso creo. Tener ambas visiones a la mano, aunque una no sea en carne propia, me permite explorar un par de posibilidades. Opciones que nunca hubiera conocido, seguro es que, algunas de ellas tal vez nunca las aplique como propias, pero al final también enriquecen el alma.
O como sea que quieran llamarle.
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